Metáfora de Thelma y Louise

septiembre 10 10:37 2017 Print This Article

Hay que hacer caso a las personas que te quieren. Esta semana mi hermano, en lo fundamental piensa igual, me advirtió que el ambiente político está muy encrespado, y más que lo estará hoy en vísperas de la Diada, y a tres domingos del 1-O que será abortado por lo civil o lo penal. Tranquil Jordi Turull, que los tanques no entrarán por la Diagonal…

Me dice que vaya con cuidado, y le contesté que no puedo cambiar que sólo tengo la palabra y a ella me aferro como si fuera una metralleta en la Primera Línea de fuego.

Sé que mis palabras molestan a mis amigos de la otra acera política. Nunca he dejado de escribir lo que pienso, y no voy a hacerlo aunque ofenda a gente de mi propia familia que el lunes irá a la manifestación de las cinco de la tarde.

No me rindo. Peti qui peti. porque lo que digo brota directamente del corazón pasando por el filtro de la razón. Cada uno tiene la suya, pero pocas tan poderosas como las mías. Disculpen la vanidad (no es soberbia) porque mi lema, de hoy y de siempre, es explicar lo que siento…

Esta semana no se ha producido un choque de trenes de dos legalidades, porque sólo exista una legalidad porque no estamos locos, aunque algunos sobreactúan como si estuvieran. El choque es entre la legalidad y una ilegalidad que va a dejar a los ilegales en rebeldía sin plumas y cacareando…

En el concierto de las naciones nadie lamentará sus lamentos cuando sepan que la Justicia caerá severamente sobre el patrimonio familiar y será inhabilitadota para ostentar el cargo público. Creo que si se es inteligente se evitará la prisión. Sobran mártires. Que la presidenta del Parlament se despida de la pensión vitalicia que disfrutan sus antecesores. Eso sí, el cabreo social en Catalunya se partirá en dos… Es el único resultado efectivo que provocarán.

Ahora mismo la película escapista me recuerda a Thelma y Louise protagonizada por Geena Davis y Susan Sarandon con guión de la banda de las ultra feministas de la Cup en la que los protagonistas (Carles Puigdemont Davis y Oriol Junqueras Susan), se despeñan por un acantilado de la Costa Brava en plena Tramontana. Hecho a faltar la crónica de Josep Pla en ese último momento de pisar el acelerador en el que las olas levantisca se engullen a los suicidas.

No siento pena por ellos, al contrario, cuando veamos que la ANC pide a sus devotos (lo suyo no es política sino fe ciega en el paraíso de la tierra  prometida) que apoquinen dinero para evitar que la pareja suicida quede como los parias de nostra terra, sino por nosotros porque en esta metáfora de película de la política catalana viajamos todos los catalanes. También los que nos sentimos españoles…

Roberto Giménez

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