Las fobias

agosto 30 06:10 2017 Print This Article

Lucia Rodríguez

Fobia es un vocablo que proviene etimológicamente del griego y significa literalmente miedo. La psicología presenta una taxonomía de las diferentes afecciones mentales cuyo principal ingrediente es el miedo ansiedad. Una de las categorías de los trastornos de ansiedad son precisamente las fobias específicas (otras son el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico, etc). Cada trastorno o problema de ansiedad viene determinado por una serie de manifestaciones concretas denominadas síntomas que lo definen.

En el DSM-V, manual de diagnóstico de los trastornos mentales, la fobia específica se define como un miedo de intensidad elevada y persistente que es originado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos. Un criterio para el diagnóstico de fobia específica es que la persona que los sufre debe ser consciente que el miedo es excesivo o irracional, y además esta fobia debe ir acompañada de un malestar subjetivo y una afectación en diferentes áreas de su vida. La fobia específica además suele ir asociada con una inmediata respuesta de ansiedad y la evitación del objeto o situación temidos.

En algunos casos, la evitación fóbica es mínima, aunque la exposición a la situación u objeto provoca con toda segundad niveles intensos de ansiedad. Las fobias específicas se distinguen, como comentábamos al inicio, de otros trastornos fóbicos o de ansiedad apelando al tipo de situaciones que se evitan porque generan malestar. También se distinguen por las características asociadas al trastorno. Por ejemplo, es frecuente que las personas que evitan un conjunto de situaciones específicas relacionadas con la agorafobia (p. ej., multitudes, conducir, lugares cerrados…) reciban un diagnóstico de trastorno por pánico con agorafobia, sobre todo si el estímulo fóbico o de ansiedad en la situación temida es la posibilidad de experimentar un ataque de pánico. Otro ejemplo es una persona que teme y evita situaciones que implican evaluación social (p. ej., hablar en público, conocer a nuevas personas…); es probable que se realice entonces un diagnóstico de fobia social.

El Manual del DSM se incluyen cinco tipos principales de fobia específica: tipo animal, tipo ambiente natural, tipo sangre/inyecciones/sufrir daño, tipo situacional y otros tipos.

Las fobias de tipo animal se refieren a temores hacia cualquier animal, aunque los animales más comunes son las serpientes, las arañas, los insectos, los gatos, los ratones y los pájaros. Las fobias a los animales aparecen normalmente en la infancia siendo su  edad de aparición más temprana que en los otros tipos de fobias. Además, son más frecuentes entre las mujeres que entre los hombres, erigiéndose en un porcentaje que oscila entre el 75% de mujeres hasta el 95%. En las mujeres, las fobias a los animales son el tipo de fobia específica más frecuente.

Las fobias al ambiente natural supone miedo a las tormentas, al agua y a las alturas. Estos temores son muy frecuentes. Entre los hombres, el miedo a las alturas es la fobia específica más frecuente. Los miedos al ambiente natural suelen comenzar en la infancia también, aunque existen datos que demuestran que las fobias a las alturas aparecen más tarde que otras fobias de este mismo tipo.

Diversos estudios epidemiológicos han mostrado que las fobias a las tormentas y al agua son más frecuentes entre mujeres que entre hombres. Por ejemplo, desde el 78% hasta el 100% de las personas con fobias a las tormentas tienden a ser mujeres. Curiosamente, sólo el 58% de los individuos con fobias a las alturas tienden a ser mujeres.

Las fobias a la sangre/inyecciones/sufrir daño recogen los miedos a ver sangre, observar o exponerse a procedimientos quirúrgicos, inyecciones, y otras situaciones medicas similares. Suelen iniciarse en la infancia estas fobias o incluso al principio de la adolescencia y son más frecuentes en mujeres, aunque las diferencias debidas al sexo son menos acusadas que en las fobias a los animales.

A diferencia de otras fobias, las fobias a la sangre/inyecciones/sufrir daño van asociadas a menudo a una respuesta fisiológica bifásica durante la exposición a las situaciones temidas. Esta respuesta se inicia con un aumento inicial de la activación, seguido por una brusca caída en la tasa cardíaca y en la presión sanguínea, lo que a veces produce desmayos. Aproximadamente, el 70% de las personas con fobia a la sangre y el 56% de los que tienen fobia a las inyecciones narran una historia de desmayos en la situación temida.

Debido a esta tendencia a desmayarse, a los individuos con miedo a la sangre y a las inyecciones se les han diseñado estrategias de tratamiento específicas para evitar los desmayos.

Las fobias tipo situacional agrupan fobias específicas a situaciones que suelen temer los individuos con agorafobia: lugares cerrados, conducir, ascensores y aviones. Las fobias situacionales suelen tener una edad media de aparición en los veinte años y tienden a ser más frecuentes en mujeres que en hombres.

Finalmente, en el DSM se incluyó el apartado «otros tipos» para agrupar las fobias que no se pueden clasificar en los cuatro principales tipos de fobia específica. Ejemplos de fobias incluidas en la categoría de «otros tipos» son: fobia a asfixiarse, vomitar y a los globos, aunque cualquier fobia que no se clasifique fácilmente en uno de los cuatro tipos se incluiría en esta categoría.

En resumen,

la fobia específica es el diagnóstico más frecuente dentro de los trastornos de ansiedad y se ubica entre los de mayor prevalencia de todos los trastornos psicológicos. Sin embargo, a pesar de su prevalencia, todavía hay mucho que aprender sobre el origen y el tratamiento de las fobias específicas.

Lucía Rodríguez

Psicóloga

 www.psitamvalles.com

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