Noucentisme en Cardedeu

marzo 27 11:32 2017 Print This Article

Retrato de Eugeni D’Ors realizado por Ramón Casas

A finales del siglo XIX y principios del XX, Cardedeu se convirtió en un importante destino de veraneo, lo que nos ha dejado una notable marca Modernista en muchos de los edificios de la localidad. Esta herencia es uno de los atractivos turísticos más relevantes de la zona y es bien conocido que Cardedeu es el epicentro de la Ruta del Modernismo o Rutas Raspall (por el arquitecto Manuel Joaquim Raspall i Mayol) que se extienden por todo el Vallès, pero además también forma parte de la red de ciudades europeas del Modernismo o Art Nouveau.

Lo que no es tan conocido, al menos no al nivel del Modernista, es el legado Noucentista de Cardedeu. Aunque algo posterior al Modernismo este movimiento artístico como ocurre con el Modernista, cuenta con una corriente catalana que se distingue de la española.

El Noucentisme se considera un movimiento principalmente literario, aunque también tuvo sus manifestaciones en otras disciplinas como la arquitectura. Se trata de autores nacidos a finales del siglo XIX cuya cumbre profesional se alcanzó alrededor de 1914, por lo que se les conoce también como la Generación del 14 o “los hijos del 98”. En España destaca José Ortega y Gasset en prosa, y Juan Ramón Jiménez en poesía, aunque esta generación alumbró muchos otros escritores importantes como Ramón Gómez de la Serna o Manuel Azaña. Sin embargo, el origen de este movimiento, o al menos quien acuñó el término, es el barcelonés Eugeni d’Ors.

El intelectual conocido como Xènius fue el máximo representante e iniciador del Noucentisme, una vertiente catalanista muy importante e influyente en los primeros treinta años del siglo XX. Esta corriente se diferenciaba del Modernismo surgido a finales del siglo XIX por ser más racional y por reivindicarse principalmente como un movimiento intelectual, más que artístico. Pese a concentrar el foco en el Arte y la cultura, el Noucentisme, que pretendía la modernización de Cataluña y situarla a nivel de Europa, influyó también en su desarrollo científico y económico.

Esa modernización impulsada a principios del siglo XX es el mayor legado que nos queda del Noucentisme, pero también hay restos visibles en varios elementos arquitectónicos, muchos todavía presentes en Cardedeu. Incluso parte de la obra de Manuel Raspall se considera Noucentista.

El mayor exponente del Noucentisme en Cardedeu es L’Antic Casino, considerado bien cultural de interés local por la Direcció del Patrimoni Cultural de la Generalitat de Catalunya. Ya desde sus orígenes, en la Corte francesa, italiana o española, el juego no funcionaba simplemente como entretenimiento sino que servía como dinamizador social; tradicionalmente el casino ha sido un punto de encuentro fundamental a nivel cultural y político, y el de Cardedeu no fue una excepción.

Como no podía ser de otra manera, su construcción se produjo gracias al mecenazgo de un veraneante. El señor Campmajor, un fabricante de Sabadell, se encargó de impulsar la construcción de este edificio que se finalizó en 1925. El casino, que se llegó a conocer como el Gran Casino del Vallès, era salón de baile y juego pero, siguiendo con el espíritu intelectual del Noucentisme, entre 1930 y 1936 sirvió como delegación local de la Lliga Regionalista. Durante la Guerra Civil se habilitó como escuela y hospedaje de las milicias antifascistas, pero tras el conflicto el Sr. Campmajor lo vendió y se remodeló para convertirse en fábrica. Hoy en día, como sabemos, es un popular restaurante.

L’Antic Casino no es la única muestra Noucentista que queda en Cardedeu. Muy cerca de su ubicación encontramos la casa del mecenas: la Casa Campmajor, una residencia de verano de finales del siglo XIX que recoge varios estilos de la época, entre ellos el que nos ocupa. En los alrededores se encontraba también otra obra que se enmarca en el Noucentisme: la gran mansión de los Amat, conocida como Alquería Amat (ahora derruida) que estaba junto a la Torre Amat, todo ello fruto de la época de mayor efervescencia constructiva en Cardedeu entre 1910 y 1920. Otras casas de la Carretera de Caldes, como el nº 233, perteneciente a la última época de Raspall, o edificios eclécticos como la Casa Cortès, conocida como Villa Narcisa, recogen también esa esencia Noucentista, el esplendor, la modernidad y la intelectualidad de principios del siglo XX.

  Article "tagged" as:
  Categories: