Arrogante y pendenciero

septiembre 24 06:45 2016 Print This Article

marianoArrogante y pendenciero. Así es como consigue el señor Puigdemont que le vea un sector de ciudadanos catalanes. Si no quisiera que lo vieran así, el señor Puigdemont hubiese evitado decir con respecto al 9-N “volvería a hacer lo mismo”. Recuérdese que 9-N se refiere al del año 2014, día en que el Govern se lió la manta a la cabeza y montó un esperpento de referéndum que situó a Catalunya en lo más recóndito del tercer mundo.  Un referéndum para que tenga credibilidad, exige todas las garantías legales existentes, el del 9-N, por no tener, no tuvo ni censo electoral.

El Estado de Derecho como es lógico y natural, reaccionó. Muy malo sería que no lo hubiese hecho. Se estaría ante el declive de una civilización.

A consecuencia de la reacción del Estado de Derecho, el señor Homs acudió al Tribunal Supremo acompañado de un séquito de ilustres separatistas que ha avergonzado a Catalunya en pleno. El séquito no mereció la menor atención de los transeúntes que se cruzaron con él. Recorrió andando un kilómetro aproximadamente. En general, el que acude al TS a declarar, lo hace sin llamar mucho la atención para eludir la llamada pena de TV, en cambio, el señor Homs montó un pasacalle. Sólo le faltaba una fanfarria. “Pá chulo, yo”.

Lo más trágico del acontecimiento, vino después. Fue cuando concluida la declaración, el señor Homs se presentó en la “embajada” de Catalunya en Madrid y exteriorizando que se sentía muy agraviado y dolido, hizo una acusación que para muchos ciudadanos puede ser injuria contra uno de los poderes del Estado. Dijo “la sentencia ya está dictada”. Dijo también “la Fiscalía es el brazo armado del Gobierno”.

Es positivo para que los independentistas despierten de su sueño, que los separatistas de élite pierdan los nervios y muestren su auténtico trasfondo. Últimamente incurren con frecuencia en esa tesitura. Éste podría ser uno de los motivos por los que la diada haya perdido a un millón de manifestantes.

Menos mal que los niños que están en fase de formación, no prestan demasiada atención a la política. Si fuera lo contrario, el ejemplo que  recibirían del señor Puigdemont y del señor Homs sería nefasto para su incorporación a una sociedad respetuosa con las instituciones y la convivencia global.

M. Riera

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