Horterismo radical

marzo 08 09:42 2016 Print This Article

marianoAl señor Podemos se le percibe muy interesado en introducir, y consolidar, en las Cortes españolas el estilo vulgar y/o chabacano conocido coloquialmente por horterismo radical (horterismo es una palabra no registrada en el diccionario de la RAE, pero, la rápida expansión del movimiento recomienda incluirla pronto).

El señor Podemos parece haya asumido que la actuación hortera se corresponde con la actuación natural de las personas o que equivale a la actuación con la que el sector social situado a la izquierda de la izquierda se siente más identificado. El mensaje podría consistir en que cuanto más de izquierdas se siente el individuo(a), más hortera ha de mostrarse. Se ha creado una tendencia a confundir  progresismo con horterismo. El fenómeno es un exponente de que el refrán se equivoca porque el hábito sí hace al monje.

Desoladoras perspectivas de futuro ha de prever el señor Podemos para su partido cuando se ve obligado a echar mano de estrategias vulneradoras de la compostura debida y a practicar una insolencia primaria.

Todo apunta a que el señor Podemos prefiere alinearse con los ni-ni en vez de enseñar a pescar o enseñar, mediante el ejemplo personal, a desenvolverse con corrección en cada ambiente.

El señor Podemos acude a la sede de la soberanía nacional con camisa de manga corta y sin corbata (para él es más importante la entrega de los Goya que las sesiones de las Cortes) y besa en la boca a un diputado. Lo curioso del acontecimiento es que ese diputado no hizo nada para rechazarlo, ni tan siquiera se sorprendió, sino que se puso a tono de inmediato. ¿Cuántas veces lo ensayaron? ¿Habrá arraigado en la marca  la costumbre de saludarse de esa manera en vez de darse la mano?

Por supuesto, son muy libres de hacer lo que quieran, pero, en privado. El palacio de las Cortes es patrimonio de 47 millones de ciudadanos y en él no cabe una pantomima que para algunos puede ser prueba de confraternidad y a otros puede darles asco.

El caso del beso es un flagrante abuso de confianza de dos representantes del pueblo hacia el pueblo que representan.  No es nada habitual que en su puesto de trabajo y en pleno ejercicio de sus funciones, dos obreros o empleados se besen en la boca, aunque, podría darse que a partir de ahora sea algo frecuente. El señor Podemos habrá creado escuela, quizá constituya el mayor éxito que se puede esperar de su aventura política.

M. Riera

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