Todo por una sonrisa

Septiembre 14 10:14 2012 Print This Article

Foto: Xavier Solanas

JORDI ABAYÀ

El Facebook de  la granollerense Mònica Garcia Martín es una sucesión de sonrisas. Aparece sonriente, junto a los pilotos Pol Espargaró y Marc Márquez, el exentrenador del FC Barcelona, Pep Guardiola, el futbolista Leo Messi, el cantante Dani Martín… y múltiples personas anónimas. Todos ellos han colaborado, de diferente manera, con la ONG que preside desde hace cuatro años y cuyo nombre rinde culto, precisamente, a la sonrisa, especialmente a la de los niños. La ONG “Por una sonrisa lo doy todo”, desarrolla proyectos y por tanto persigue conseguir sonrisas infantiles en Camboya y Brasil. En el sudeste asiático la entidad fomenta la construcción de un hogar de acogida en la capital del país, Phnom Penh, para evitar que los niños y niñas sean presa fácil de la prostitución y de la droga. En el país del hemisferio sur americano colabora con una entidad local que ayuda a la infancia con discapacidades físicas y psíquicas.

UNA ONG SINGULAR

Lo singular de la ONG “Por una sonrisa lo doy todo”, no son los lugares donde desarrolla proyectos ni siquiera sus loables fines, sino la propia entidad. Se puede decir que “Por una sonrisa lo doy todo” es prácticamente una organización unipersonal, un fruto del empeño de Mònica Garcia por ayudar a los demás. De hecho, la ONG ya  existía en 2006, pero su actividad declinó hasta que ella tomó las riendas en 2008 y la adaptó a sus necesidades.

Mònica, que es fotógrafa, dedica todo el tiempo que no le roba su actividad profesional a la entidad que dirige y de la que es la primera trabajadora. Cuando está aquí sólo piensa en conseguir recursos y ayudas para estos proyectos que luego ella misma supervisa sobre el terreno. Ahora está aquí y no para de organizar actividades con este fin, pero ya piensa en volver a Brasil a finales de año. La energía inagotable que la empuja a esta frenética actividad es, confiesa, “La sonrisa de un niño cuando llevo un poco de luz a su vida”. “Este trabajo es lo que realmente me hace feliz. Estoy luchando por una calidad de vida mejor para esos chavales de los que nadie se acuerda. Aquí en Europa la gente no está realmente concienciada porque ni siquiera saben qué clase de vida tienen”, reflexiona Mònica.

Mònica Garcia explica que lleva ya a sus espaldas cinco años de proyectos “en los que he podido hacer más de lo que hubiera imaginado, pero no son nada comparado con lo que se podría hacer”.  Reconoce que siempre le ha gustado viajar y que se ha sentido especialmente muy atraída por los países asiáticos y que esta primera pasión fue la que le llevó a ver el mundo desde una óptica distinta. ” Siempre que llegaba a un nuevo país, el encuentro con la dura realidad que allí se me presentaba me decía que no podía limitarme a ser una simple espectadora; debía hacer algo. En uno de esos viajes aproveché para visitar a una niña apadrinada en Camboya a través de una ONG española. A partir de ahí comencé a donar recursos para asistencia médica y material escolar, y así fue como fui conociendo sobre el terreno a otras personas que también se dedicaban a ayudar. Fueron mi inspiración”, cuenta.

Su primer proyecto, explica, fue un poco fruto de la casualidad. “Mientras estuve en Camboya – dice – pude ver que los niños que viven en entornos rurales no pueden acceder a la escuela porque está demasiado lejos. Sin educación no hay futuro, así que decidí ayudar a otro colega español que captaba fondos para comprar bicicletas para esos chavales; con eso se solucionaba el problema. Puedo decir que mi primer proyecto fue colocar huchas en todos los lugares en los que me dejaban: en tiendas de amigos, en supermercados; todo para que comenzáramos a recaudar dinero para comprar bicis.”

Desde entonces no ha parado de aprovechar todas las ocasiones para recaudar fondos con objeto de llevar adelante los proyectos solidarios en los que “Por una sonrisa lo doy todo” está inmersa. Marc Márquez, Àlex Corretja, Pol y Aleix Espargaró le han firmado camisetas que luego son vendidas a cambio de donaciones. En junio, al poco de llegar de Brasil, estuvo con la ayuda de diferentes colaboradores en el Mercat Solidari de Granollers. En noviembre, explica, prepara un evento en el Espai Sans para recaudar fondos que contará de nuevo con la colaboración de los hermanos Espargaró.

“LA GENTE COLABORA”

Mònica está satisfecha con el resultado de estas acciones de recaudación y piensa que “en general, la gente colabora siempre que puede. Creo en lo que hago y supongo que eso se nota”. “No intento provocar ni obligar a la gente a que me dé dinero; solamente insisto – añade-. Forzar a alguien a hacer algo tiene un carácter imperativo y nunca hay que llegar a ese punto; todo debe fluir por sí solo. Por eso creo que insistir es algo más coherente”.

Reconoce que en el mundo de las ONG no todo es fácil de explicar y que esto ha generado algunas desconfianzas. “Hay mucho intermediario y gente que vive de esto, pero no se puede generalizar”, afirma, y añade que  “no todas ellas son corruptas. Al fin y  al cabo, si existen es porque algo falla”. Sin duda, sin las ONG, el mundo sería mucho peor.

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