La escultura olvidada

Febrero 24 08:26 2012 Print This Article

Foto: Xavier Solanas

JORDI ABAYÀ

No todas las obras de arte están a disposición del público en los museos o en lugares públicos. Ni siquiera si Éstas han sido encargadas y pagadas por la administración. En Montornès del Vallès hay una escultura pagada por el Ayuntamiento de la localidad instalada en un jardín privado. Y no se trata de una obra precisamente pequeña ni poco valiosa. En cuando a tamaño, su altura lo dice todo: más de tres metros y medio de metal trabajado que, a medio camino entre lo figurativo y lo abstracto, simboliza un romano montado a caballo. En relación al valor, sólo hay que ver el caché de sus  autores. El estudio Dam de Nogales, cuenta con obra pública en Canadá, Estados Unidos y España y sus honorarios no acostumbran a bajar de los cuatro ceros. No es broma: actualmente están trabajando en un monumento a los soldados canadienses de la segunda Guerra Mundial que cuenta con un presupuesto de 180.000 euros. Recientemente el estudio ha recibido un nuevo impulso que elevará el precio de su obra en el futuro al obtener un segundo premio en un concurso internacional organizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Lo curioso del caso es que no se trata de una apropiación indebida de un bien público sino que está allí como un mal menor. El jardín donde está ubicado de hecho es el de los escultores que la crearon, el matrimonio formado por Verónica de Nogales y Edwin Timothy Dam. El actual consistorio de Montornès, presidido por José Montero, decidió hace ya un tiempo que la obra encargada por el municipio no se instalaría en ningún espacio público en el término municipal y que su destino sería un almacén. Los escultores ante la perspectiva de ver como su creación desaparecía de los ojos del mundo pidieron como alternativa, poderla tener en su propiedad. Al menos allí, si alguien tiene interés en verla, puede hacerlo.

UN ENCARGO DEL ANTERIOR GOBIERNO

La  escultura fue encargada por el anterior alcalde de la población, el socialista Daniel Cortés, ocho meses antes de las últimas elecciones municipales. El alcalde quería una pieza especial que causara un buen impacto a los visitantes de uno de los proyectos en los que había puesto más empeño personal: el Parque Natural y Arqueológico  Observatorio de la Vía Augusta que se hará realidad en los próximos meses. Cortés, conocedor que los escultores Dam de Nogales se habían instalado en su municipio y tras quedar impresionado por su escultura pública expuesta en lugares tan distinguidos como la Universidad de Toronto o el Parque Victoria de Vancouver, les expuso su deseo. “La propuesta nos hizo mucha ilusión – recuerda Verónica de Nogales – porque nos apetecía contribuir en algo al que hoy es nuestro pueblo”. Las propuestas del entonces alcalde Cortés chocaron con las pretensiones económicas de los escultores y no hubo acuerdo hasta que estos aceptaron unas retribuciones muy por debajo de lo habitual. El precio de la obra se fijó en 14.000 euros. “Si no hubiéramos vivido aquí, no nos habríamos implicado tanto – cuenta la escultora –, al final incluso hicimos la escultura un poco más alta para que tuviera mejor presencia”.

La obra se hizo de acuerdo con el encargo y el pasado mes de septiembre, ya pasadas las elecciones, el estudio Dam de Nogales comunicó al Ayuntamiento que ésta ya estaba lista. Para el nuevo equipo de gobierno descubrir la existencia de la escultura fue una sorpresa. No tenían ni idea de lo que se trataba e incluso llegaron a pensar que era una broma. Al final, cuando una delegación municipal encabezada por el nuevo alcalde fue a ver la escultura, se dieron cuenta que no eran víctimas de ninguna inocentada avanzada. Los responsables municipales alabaron la obra de los escultores, pero consideraron no adecuada ni para la entrada del nuevo Parque Arqueológico ni para ningún otro espacio público de la localidad la presencia de una escultura que parecía un general romano. Especialmente cuando ya se ha descartado que el castellum de Can Tacó-Turó d´En Roina, el centro del futuro parque arqueológico, tuviera una función militar. “No está inspirada en ningún personaje concreto, sino que es una obra minimalista  de alguien que mira al futuro, que quiere realzar la importancia de lo que sucedió en esta zona”, se defiende Verónica de Nogales. También recuerda que es la frase de un jurista y no la de un guerrero la que figura escrita en su base: “Honeste vivere, alterum non laedere cuique suum tribuere – Vivir honestamente, no dañar a otros y dar a cada uno lo suyo. La frase es atribuida al padre del derecho romano, Ulpiano, que fue contemporáneo de los primeros habitantes del castellum de Can Tacó-Turó d´En Roina.

 

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